Amics del Siglo
Hay edificios que sobreviven por inercia.
Siguen ahí, abiertos, funcionando a medias y acumulando capas de soluciones improvisadas mientras el tiempo les va quitando claridad. El Teatro El Siglo de Carlet estaba justo en ese punto: un edificio con identidad, memoria y valor colectivo, pero necesitado de una actualización profunda para responder a las exigencias actuales.
La intervención parte de una idea bastante sencilla: conservar aquello que hace reconocible al teatro y transformar todo lo necesario para que vuelva a funcionar bien.
Sin nostalgia vacía.
Sin convertir el edificio en un decorado histórico.




















